viernes, julio 07, 2006

Cjrantos y los infiernos
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Cjrantos pocas veces se consideró a si mismo un hombre malvado. En realidad se concebía a si mismo como una persona estricta y consecuente. Firme creyente en las recompensas y los castigos del alma, eligió pronto el curso de su destino eterno. Si la existencia debía tener las dos facetas, la del sufrimiento y la de la ventura, el orden de los acontecimientos poco había de importarle. Soberbio por estirpe y carácter, decidió llevar una vida terrenal libre de los lastres de la moral, para después resignarse cabalmente a los tormentos del infierno. Una especie de cuenta de ahorros que sería cobrada por implacables acreedores. Fue mera casualidad que encontrara los mayores placeres en el ejercicio metódico de la crueldad. Cuando sentía el más pequeño atisbo de remordimiento, pensaba en su destino irremediable y podía sentirse nuevamente tranquilo y feliz. La noche que llevó a su padre a asesinar su primo con acusaciones de traición, pudo dormir bien, y soñó con la imagen de Bertrand de Born sosteniendo en una mano su propia cabeza.

Un año después, mientras limpiaba de la maza picuda los restos de carne y sangre antes pertenecientes a la cara de su padre, se consolaba imaginando lo terrible que serían los tormentos reservados para los parricidas y usurpadores del trono.
Pasó sus últimos días confinado. No permitió que lo asistieran en su enfermedad por temor a urdidumbres de sus enemigos. Los tiranos, y en particular los tiranuelos, no suelen morir entre mucha gente. Dicen que, cuando sintió la proximidad de la muerte, él mismo colocó los óbolos sobre sus ojos para pagar el peaje del río Aqueronte.

Ansioso de dolor y expiación, llegó ante las puertas del infierno y las encontró cerradas. Gritó que era Cjrantos el tirano y que venía a pagar por sus pecados, pero ni siquiera hubo un eco que le devolviera sus palabras. Desde entonces ha vagado por los confines, desesperado y sabiéndose culpable e irredento. Ese es su infierno, pero a estas alturas de la eternidad aún no se ha dado cuenta.


4 Comments:

Blogger MariK said...

o_+ la crueldad tan increíble.

6:47 p.m.  
Blogger hetsah said...

jajajjajajajaja

1. aunqeu usted tiene sobrado encanto al escribir, Santiago le ha beneficiado en aquello de la sensibilidad

2. la linea hace parte del título en sí o funciona como aspecto decorativo?

3. voto por las continuaciones

:)

11:55 a.m.  
Blogger Alex García said...

mi peor infierno sería la ausencia de sensaciones y sentimientos por el resto de la eternidad.

1:01 a.m.  
Blogger azm said...

esa descripción de vagar por los infiernos y torturas suena a una descripción del vagar de los desgraciados por esta ciudad... nostalgia del smog quizá

8:34 a.m.  

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